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Por New Tang Dynasty TV / 27 de noviembre de 2008
Durante su encarcelamiento tuvo la tarea de acompañar a los detenidos a sus ejecuciones, allí presenció las sanguinarias cirugías de presos todavía vivos.
Un ex prisionero chino declaró ser testigo de la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong que realiza el régimen comunista en China. Relató a NTDTV su experiencia mientras estuvo en una cárcel de Hebei.
El señor Chen estuvo detenido en la prisión de la provincia de Hebei por varios años. Después de esa experiencia pudo comprender que la policía tiene la orden de obedecer estrictamente al Partido Comunista Chino (PCCh), y la autorización para ejercer todo tipo métodos de tortura, independientemente del sistema judicial; aunque destacó que cuando la justicia interviene también usa la tortura para conseguir información.
“Es estremecedora la cantidad de personas que son capaces de perseguir, pues si desean perseguir a alguien pueden fabricar evidencias falsas. Siento que es realmente desesperanzadora la situación en China”, declaró el señor Chen.
Pequeña niña ayuda a sostener una bandera que llama a detener la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong durante una protesta frente la Embajada china en Jakarta, Indonesia. (BAY ISMOYO/AFP/Getty Images)
Durante su encarcelamiento, Chen tuvo la tarea de acompañar a practicantes de Falun Gong a sus ejecuciones, a menudo, en áreas rurales. Además de presenciar terribles ejecuciones fue testigo de la sustracción forzada de sus órganos cuando todavía se encontraban con vida. Los órganos se vendían para trasplantes.
“En lugar de ser ejecutados, a los prisioneros se les dispara cerca de sus orejas. La persona pierde la conciencia pero no muere. Entonces, el cirujano extirpa sus órganos y después le dispara para matarlo. Ellos piensan que pueden ocultarlo, pero de hecho fuimos claramente testigos del proceso”.
El señor Chen, motivado por su experiencia en prisión y luego de leer la serie editorial Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista , tomó la decisión de renunciar al Partido Comunista Chino, a la Liga Juvenil Comunista y a los Jóvenes Pioneros. Emitió una declaración pública exponiendo las razones y se convirtió en uno de los 46 millones de chinos que hoy se consideran libres.
“Lo que el Partido dice son mentiras fabricadas para obtener el apoyo del pueblo. Sentí que renunciando al PCCh, a la Liga Juvenil Comunista y a los Jóvenes Pioneros, sacaría al PCCh de mi corazón. También sentí que después de renunciar al PCCh, Dios y otras personas podrán ayudarme”.
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