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Por La Gran Epoca / el 1 de abril de 2009
Convocados en en la Cámara de Diputados mexicana, políticos, abogados y organizaciones de DDHH relacionaron la pérdida de puestos de trabajo en el país con la red de manufactura esclava en China
MÉXICO D.F. - Diputados mexicanos, organizaciones no gubernamentales y abogados de derechos humanos denunciaron el lunes, en un foro realizado en la Cámara de Diputados de México, que algunos productos hechos en China que se exportan a todo el mundo se producen en campos de trabajo forzado donde el régimen comunista de ese país dispone de mano de obra esclava.
El legislador socialdemócrata Armando García Méndez, uno de los convocantes del evento, aseguró que antes de que concluya esta legislatura dejará lista una iniciativa de ley que prohíba la importación de productos chinos provenientes de campos de trabajos forzados donde, según él, se tortura y se explota mano de obra esclava; o por lo menos un punto de acuerdo para que sus compañeros de partido lo impulsen en el siguiente periodo legislativo.
El foro, que se realizó en salón colmado con más de quinientas personas, se tituló “La situación de los derechos humanos en China. La persecución a Falun Gong”. Se estima que una gran porción de los internos en los campos de trabajo forzado a lo largo de China son practicantes de Falun Gong, detenidos ilegalmente en el marco de la persecución religiosa del régimen comunista chino. El evento fue impulsado por la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong (CIPFG), una ONG internacional representada en México por el renombrado politólogo Gerardo de la Concha. Participaron también la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), personalidades internacionales y víctimas directas de campos de trabajo forzado chinos que dieron sus testimonios.

El evento fue impulsado por la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong (CIPFG), y participaron la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), personalidades internacionales y víctimas directas de campos de trabajo forzado chinos que dieron sus testimonios. (La Gran Época)
Charles Lee, una de las víctimas que dio testimonio, relató que, pese a ser ciudadano estadounidense, permaneció cautivo tres años en un centro de trabajo forzado en China donde incluso personas con enfermedades infecciosas preparan comida y dulces que se exportan a varios países.
Liu Wei, una víctima femenina, describió las torturas que sufrió durante varios años en cárceles chinas. “25 policías allanaron mi casa, se llevaron todos los materiales de Falun Gong, arrestándome en un centro de detención; me golpearon, insultaron y torturaron; solo recibía dos comidas al día, que consistían de caldo con arena. Nos obligaban a trabajar por 18 horas seguidas, me lavaban el cerebro todos los días haciéndome ver videos difamatorios sobre Falun Gong para luego forzarme a escribir que era malo. Cada minuto para mí era como un año. No me dejaban descansar ni un minuto. Era vigilada día y noche. Los guardias se turnaban, y si cerraba los ojos, me golpeaban. Todas las noches lloraba”.
“Quiero hacer un llamado a todos los aquí reunidos, ya que hoy en día hay miles de practicantes de Falun Gong que están encerrados en estos centros de detención y sufriendo torturas mucho más severas de las que he sufrido. Lamentablemente todavía sueño con esas torturas todas las noches”, agregó Liu en llanto.
Además de los testimonios de las víctimas, el diputado Méndez se dijo sorprendido por las revelaciones que hicieron en el mismo foro dos expertos canadienses en derechos humanos: el Sr. David Kilgour, ex Secretario de Estado de Canadá, y el renombrado abogado de derechos humanos David Matas. Los discursantes canadienses compararon elactual régimen chino con los de la Rusia estalinista y la Alemania nazi, fundamentándose en un informe de investigación –de los cuales son coautores– que confirma la extirpación forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China.
Los discursantes canadienses citaron la conclusión de su informe, al decir que, “… el gobierno de China y sus agencias en numerosas partes del país, en particular en los hospitales y también en los centros de detención y ‘cortes populares’, desde 1999 han asesinado a un gran y desconocido número de prisioneros de conciencia de Falun Gong. Sus órganos vitales, incluyendo corazones, riñones, hígados y córneas, fueron simultáneamente aprovechados para ser vendidas a altos precios, a veces a extranjeros quienes normalmente enfrentan largas esperas de donantes voluntarios de tales órganos en sus países.”
Asimismo, dijeron que la R.P. China continúa violando sistemáticamente los derechos humanos, reteniendo a presos en cárceles bajo condiciones inhumanas y siendo torturados día y noche, haciéndoles exámenes médicos de ADN con la finalidad de extraerles sus órganos.
Tras las denuncias de genocidio por parte de los expertos canadienses, el politólogo Gerardo de la Concha sentenció, “Un régimen que comete crímenes de esta magnitud es un régimen criminal y vamos a luchar en nuestro país para romper el cerco de silencio que los favorece y para evitar que se perjudique a los ciudadanos mexicanos, por lo cual vamos a promover se expida en la próxima legislatura una ley que prohíba la importación de productos chinos provenientes de campos de labores forzados donde se explota a esclavos”, sentenció el politólogo.
Gerardo de la Concha pidió un minuto de silencio por todas las víctimas y luego explicó que muchos empleos en México se pierden a causa de esta atrocidad, “Por eso el tema no es ajeno ni lejano a nosotros. Sabiendo que se persigue a personas inocentes trabajando en campos de labores forzados y que estos productos que son enviados a occidente destruyen nuestros empleos, la complicidad de los gobiernos y de los grandes corporativos -por intereses y codicia- han llevado a ocultar a los ciudadanos de este país [México] lo que ha pasado en China”.
Por su parte, el ex embajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, agregó que “México tiene que exigir a China, por ser su socio comercial, que cumpla con las normas internacionales de respeto a los derechos humanos, derechos laborales y ambientales para que sean aceptadas sus importaciones”.
Falun Gong (o Falun Dafa) es una disciplina espiritual de ejercicios y meditación basada en el estudio de los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. En solo siete años el número de personas que la empezaba a practicar superaba los 80 millones de personas; se cree que ciertos líderes del partido comunista chino temieron ver su crecimiento exponencial y en julio de 1999, la cúpula del partido al mando de Jiang Zeming lanzó una campaña ilegal de arrestos, violencia y propaganda con el fin de “erradicar” dicha disciplina de China continental. Desde entonces, la campaña ha crecido en violencia y alcance, con millones de detenidos enviados a campos de concentración o de trabajo forzado.
A excepción de China, cuyo régimen es denunciado por diversas organizaciones por violar sistemáticamente los derechos humanos, Falun Dafa se practica libremente en todo el mundo y cuenta con contactos voluntarios en al menos 80 países. En contraste con la gran campaña de propaganda montada por el régimen comunista en contra de esta disciplina luego del comienzo de la persecución, los observadores internacionales la consideran pacífica y apolítica. En su página web (www.minghui.org) figuran declaraciones de elogio de funcionarios locales de estos países por los beneficios a la salud y a la moral de la población.
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