"Terremoto en Guangdong" indica cambios de poder en China

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Por HengHe / el 11 de mayo de 2009

Los cargos de corrupción presentados contra funcionarios responsables de abusos a los derechos humanos devela la lucha interna de los líderes del régimen comunista chino

Chen Shaoji, presidente del Comité Consultivo Político de la provincia de Guangdong, nunca pensó que su suerte se acabaría tan pronto. Involucrado en el sucio negocio de perseguir a Falun Gong, Chen puede haber pensado que como recompensa había obtenido una licencia para robar. Si fue así, ahora esa licencia parece haber sido revocada.

Como una típica 'culebra terrestre' (alguien que tiene conexiones y fuerte poder en un círculo político local), la carrera política de Chen siempre estuvo relacionada al sistema legal en la provincia de Guangdong. Fue el gran jefe del sistema legal de Guangdong, secretario del partido comunista, y supervisó a la policía, la corte y la fiscalía durante 11 años. En febrero de 2004 le asignaron su puesto actual, el cual generalmente se reserva para funcionarios de alto rango del partido que se han jubilado.

Hace tres semanas China Daily habló sobre la investigación de Chen Shaojiy Wang Huayuan. Wang es un oficial de alto rango en la provincia de Zhejiang, pero originalmente también lo era de Guangdong. Chen es el primer oficial provincial de alto rango en ser investigado en la historia de Guangdong durante el régimen del partido comunista chino (PCCh). Funcionarios chinos han descrito la situación como un “terremoto en Guangdong”.

Al parecer tanto Chen como Wang habrían sido arrastrados por Zheng Shadong, ex asistente de Chen, quien fue ministro asistente de Seguridad Pública antes de ser investigado a inicios de este año. Zheng se hizo famoso por resolver importantes casos criminales mientras se desempeñaba como vicedirector del Buró de Seguridad Pública de Guangdong.


Cadena de mandos para perseguir

Según la Fundación Human Rights Law, que representa casos de derechos humanos en Estados Unidos, Chen, Wang y Zhen estaban en la cadena de mandos establecida para perseguir a los seguidores de Falun Gong.

El secretario del partido a cargo de asuntos legales es la cabeza de la cadena de mandos a nivel provincial, y por lo tanto es responsable de los crímenes cometidos contra los practicantes de Falun Gong en esa provincia. Chen estuvo en ese cargo durante nueve años, hasta 2004, cuando se lo pasó a Wang. En ese tiempo, Zheng estaba bajo la supervisión de Chen.

La corrupción, por la cual Chen, Wang y Zhen están siendo ahora investigados, y la persecución a Falun Gong parecen ser temas separados. Un artículo titulado “La Seguridad Pública abusa de su poder” en la edición de abril de la revista Tendencia de Hong Kong, muestra la conexión.

De acuerdo al artículo, “Los últimos casi diez años de abuso de poder por parte del Buró de Seguridad Pública comenzaron durante la última mitad de 1999 y fue causado por un error en el manejo estatal de la religión. Por ejemplo, la política de persecución religiosa enfocada en reprimir a Falun Gong le ha otorgado demasiado poder al sistema de seguridad pública. El resultado es que no son castigados ni por torturar hasta la muerte a los practicantes de Falun Gong; al contrario, incluso son recompensados por ello”.

Esta conclusión estremecedora pero no sorprendente provino, dice la revista Tendencia, de una investigación interna ordenada en 2005 por Hu Jintao y Wen Jiabao, los dos líderes más altos del partido comunista.

Junto con el poder de torturar hasta la muerte, el personal de seguridad pública obtuvo un pase libre del entonces líder del PCCh Jiang Zemin para involucrarse en corrupción. Este fue un trato que permitió avanzar a toda la maquinaria de la persecución.

Xiao Yang, ex presidente de la Corte Suprema del Pueblo de China y responsable de enjuiciar ilegalmente a miles de practicantes de Falun Gong durante los últimos diez años, también está siendo investigado. Dicha investigación, a su vez, está conectada a la de otro miembro de la Corte Suprema del Pueblo, Huang Songyou.

Detrás de estas investigaciones sobre corrupción yace una lucha de poder entre Hu Jintao y Wen Jiabao por un lado, y Jiang Zemin por el otro. A medida que Hu busca expulsar a los leales a Jiang, está acusando de corrupción a algunos de los funcionarios más activos en la persecución a Falun Gong. La persecución contra la práctica espiritual tradicional no ha disminuido, y la agenda de Hu no parece concentrarse en los derechos humanos sino en consolidar su poder.

 

 
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