Régimen chino expropia y amenaza a los que no dejan su casa

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Por Charlotte Cuthbertson y Mingguo Sun / el 19 de mayo de 2009

Sin derecho a reclamar ni recibir compensación, miles de personas quedan en la calle y en la miseria

En China negarse a la expropiación de cara al desarrollo es una asunto de vida o muerte.

Ge Lifang de 55 años es una de las cientos de miles de personas chinas desahuciada y expropiada con una mínima o ninguna compensación. Actualmente está en Nueva York, pero atravesó lo peor dejando a su familia y huyendo del país para escapar del acoso del régimen comunista.

Son comunes en China las historias de avaricia y desesperación. Ge relató su historia en una entrevista exclusiva con La Gran Época. Pero la suya es sólo una de la miles de tales historias, dijo. "Les puedo ofrecer una lista con cientos de personas a quienes le ha sucedido lo mismo", comentó Ge con un traductor. "Esto sucede todo el tiempo. Hu Jintao resalta una sociedad armoniosa, pero eso no sucede en China".

La casa de Ge era una de las más grandes de su área, albergando a ocho miembros de su familia, inclusive su padre y madre no videntes, dos niños y la familia de su hermana. Una gran parte de la provincia de Yangpu tuvo que reestructurarse y más de 500 casas fueron afectadas. Ge dijo que les ofrecieron 190.000 yuan en 2001 (27.835 dólares)—pero solo una habitación costaba esa cantidad. Cuando Ge se negó a mudar a toda su familia y rechazó la oferta, comenzaron los problemas.

Le cortaron la luz, el agua y el gas. Ge fue a apelar a la policía y le restituyeron los servicios. Tres días después los volvieron a cortar. Esto continuó durante casi dos años, con Ge visitando la comisaria tantas veces que no vale la pena recordarlo. Las administración local también encontró otra manera de acosarla, incluyendo descargar basura alrededor de su casa, comentó.

La vida de la familia cambió dramáticamente un día en 2003 cuando la policía entró por la fuerza en su casa. Ge y su padre fueron llevados a la cárcel, mientras su madre quedó en la casa. La madre de Ge fue perseguida durante la Revolución Cultural en los ´60 y ´70 y debido eso quedó ciega. En la cárcel la policía trató de tomar las huellas digitales de Ge y cuando ella se negó, diciendo que no era un criminal, ellos la golpearon en la cabeza con un enorme objeto metálico.

Ge y su padre volvieron ese mismo día a la casa y encontraron todas sus cosas tiradas en el exterior. Su madre y el resto de la familia fueron vigilados por muchos policías—los contratistas estaban demoliendo la casa. "Mi casa fue derribada delante de mis ojos. No lo podría creer y lo peor era que no podía hacer nada porque la policía lo prohibía, dijo Ge. "Esto es parte de la gran corrupción en China. Los contratistas cooperan con los funcionarios corruptos del área"..

Ge fue obligada a alquilar un lugar para que su familia pudiera quedarse y entonces fue a Bejing a apelar. Una vez en Beijing, Ge fue encerrada por la policía durante 16 días. Se le dijo que la meterían en un campo de trabajos forzados durante dos años si ella continuaba apelando. Ge comentó que muchas personas fueron asesinadas por apelar. Estando en la cárcel, la policía visitó al dueño del terreno y lo amenazó con grandes multas si él no obligaba a Ge y su familia a dejar su casa. En solo un año Ge se mudó seis veces.

"Yo no podía trabajar, mi marido padeció insuficiencia renal, mi hijo fue acosado en el trabajo y fue muy duro tener que ir cambiando de lugar a mi madre no vidente". La nueva casa construida en su terreno fue vendida por 2 millones de yuan (293 mil dólares). Ge escapó a EEUU en 2004 y permanece como refugiada de Naciones Unidas. Ella ahora vive sola aunque espera reunirse algún día con su familia.

 

 
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