|
Por David Matas / el 18 de junio de 2009
La violación sistemática del régimen chino de su propia Constitución, constituye una situación de indefensión total para su pueblo China se involucra sistemáticamente en el trabajo forzado en todas las formas posibles en los centros de detención - prisiones que albergan criminales con sentencia, detención administrativa para aquellos sin cargos aún y campos de re-educación a través del trabajo. Una declaración de 1998 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) compromete a todos los miembros estados, incluyendo a China a eliminar el trabajo forzado. El gobierno de China informó a OIT que su constitución prohibe el trabajo forzado y que existe una política nacional para eliminar toda forma de trabajo forzado.
China no es un país con un sistema jurídico independiente y donde gobierne la ley. En China no hay medios para reforzar las promesas de la constitución. Lo que la constitución china dice no es un indicador confiable de lo que sucede en China.
La constitución de China provee:
“Los ciudadanos de la República Popular de China gozan de la libertad de palabra, de prensa, de asamblea, de asociación de procesión y manifestación”. [1]
“Los ciudadanos de la República Popular de China gozan de la libertad de creencia religiosa”.
“Ningún órgano del estado, organización pública o individuo puede obligar a los ciudadanos a creer, o no creer en alguna religión; ni puede discriminar a los ciudadanos que creen o no creen en alguna religión”. [2]
Aún asi, estas libertades no existen en China.
De modo que cuando el gobierno de China dice que existe una provisión constitucional, sus declaraciones pueden ser, y a menudo son, cortinas de humo, ejercidas en la hipocresía. Esto es cierto en relación a sus declaraciones sobre el trabajo forzado a OIT.
Lo mismo puede decirse de las políticas. China tiene muchas políticas que divergen de la realidad. De hecho, el gobierno de China se refiere tan a menudo a la constitución del estado y las políticas del gobierno cuando la realidad es lo opuesto, que estas mismas referencias del gobierno a estos estándares deberían ser un indicador de que algo inapropiado está sucediendo en China.
Cosecha de órganos
Un área política con la cual estoy familiarizado es la cosecha de órganos, el asesinato de prisioneros por sus órganos para ser usados en trasplantes. David Kilgour y yo hemos escrito un informe que dice que algunos de estos prisioneros son practicantes de Falun Gong detenidos por sus creencias inocentes. [3]
El gobierno de China niega la conclusión de nuestro informe y dice que esos que están en prisión simplemente por ser practicantes de Falun Gong no son asesinados por sus órganos. Aún asi, el gobierno no niega que algunos prisioneros son asesinados por sus órganos y que estos prisioneros son la fuente primaria de órganos para trasplantes en China.
El vice ministro de salud, Huang Jiefu, hablando en una conferencia de cirujanos en la ciudad sureña de Guangzhou a mediados de noviembre de 2006, reconoció que los prisioneros ejecutados sentenciados a muerte son una fuente de órganos para trasplantes. Él dijo: “Aparte de una pequeña porción de víctimas de tráfico, la mayoría de los órganos de cadáveres son de prisioneros ejecutados”.
La disputa que David Kilgour y yo tenemos con el gobierno de China, es qué clase de prisioneros son asesinados por sus órganos. El gobierno de China afirma que los prisioneros asesinados por sus órganos son todos prisioneros sentenciados a muerte. ¿Por qué no estamos de acuerdo con el gobierno de China? ¿Por qué concluímos que los prisioneros sentenciados a muerte no son la única fuente en prisión de órganos para trasplantes en China? Lo pongo a un lado por ahora. Invito a usted a leer nuestro informe Cosecha Sangrienta para ver cómo llegamos a estas conclusiones.
El punto que quiero hacer aquí es que el gobierno de China, al mismo tiempo que admite tener como fuente de órganos a los prisioneros, tiene una política de no usar prisioneros como fuente de órganos. En una nueva declaración con fecha 5 de octubre, la Asociación Médica Mundial anunció en la Asamblea General en Copenhagen que la Asociación Médica China acordó que los órganos de prisioneros y otros individuos bajo custodia no deben ser usados para trasplante excepto para miembros de la familia directa.
Liu Zhi del departamento internacional de la Asociación Médica China dijo que el acuerdo con la Asociación Médica Mundial no tiene efecto legal. Él expresó sin embargo, la esperanza de que el acuerdo influencie a los 500.000 doctores chinos y a las decisiones del gobierno, un deseo hueco mientras China no tenga un sistema de donantes de órganos o una ley de fuente de órganos de muerte cerebral/vivos cardíacos.
Trabajo forzado
La hipocresía del gobierno chino sobre el trabajo forzado no podría ser más evidente. El trabajo forzado bajo detención no es un abuso de la ley china. Es la ley. La Ley China sobre Prisiones estipula que las prisiones pueden castigar un prisionero que está físicamente capacitado pero que se rehúsa a trabajar. [4]
Los Estados Unidos firmó un memorando de entendimiento con China en 1992 comprometiendo al gobierno de China a asegurar que los productos de trabajo de prisiones no se exporten a los EE.UU. En 1994, los Estados Unidos firmó una declaración de cooperación la cual en principio permite a los funcionarios estadounidenses tener acceso a las instalaciones de producción chinas sospechadas de exportar productos de trabajo en prisión. La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad China Estadounidense en su informe al congreso de 2008 escribió que: “el gobierno chino no ha cumplido con sus compromisos” bajo el acuerdo de 1992 y 1994 “haciendo imposible que los funcionarios estadounidenses lleven a cabo investigaciones útiles y completas de tales alegatos”.
Hablando a periodistas estadounidenses en noviembre de 1993, al responder una pregunta sobre el deseo de grupos de derechos de inspeccionar las prisiones, el entonces ministro del extranjero chino Qian Qichen dijo: “Creo que la Cruz Roja puso tal pedido..., podríamos considerar positivamente ese pedido”. La Cruz Roja sí realizó tal pedido, y no hubo consideración positiva.
Las personas son detenidas rutinariamente en China sin cargos por largos periodos antes que se presenten cargos. El trabajo forzado ocurre en detenciones administrativas y en los eufemísticamente etiquetados campos de re-educación como también en prisiones donde se mantiene a los criminales con sentencia.
Una vez que la práctica Falun Gong fue prohibida en 1999, cientos de miles de practicantes de Falun Gong viajaron a Beijing para protestar o desplegar carteles pidiendo la legalización del grupo. La gente llegaba casi todos los días. El autor Jennifer Zeng, antes en Beijing, ahora viviendo en Australia, escribe que para fines de abril de 2001 hubieron aproximadamente 830.000 arrestos en Beijing a adherentes de Falun Gong que habían sido identificados.
Aquellos que revelaron su identidad a los captores fueron llevados nuevamente a sus localidades. Sus familias fueron implicadas en sus actividades de Falun Gong y presionadas a unirse al esfuerzo de lograr que los practicantes renuncien a Falun Gong. Los jefes en los lugares de trabajo, sus colegas, los líderes del gobierno local fueron hechos responsables y penalizados por el hecho de que estos individuos fueron a Beijing a apelar o protestar.
Para proteger a sus familias y evitar la hostilidad de la gente en su localidad, muchos detenidos de Falun Gong negaron identificarse. El resultado fue una gran población de Falun Gong en la prisión, cuyas identidades no eran conocidas por las autoridades. Al mismo tiempo, nadie que los conocía sabía donde estaban.
No hay estadísticas disponibles de practicantes arrestados que rehusaron identificarse. De nuestras entrevistas con practicantes de Falun Gong liberados, conocemos que el número de estos que no se identificaron es grande. Pero no sabemos qué tan grande.
Los practicantes de Falun Gong arrestados fueron enviados inicialmente a centros de detención administrativos. Aquellos que renunciaron a su creencia fueron liberados. Aquellos que no renunciaron fueron torturados. Aquellos que renunciaron bajo tortura fueron liberados. Aquellos que no renunciaron bajo tortura desaparecieron en los campos de re-educación por el trabajo. El informe de países del Departamento de Estado de los EE.UU. sobre China [5] indica que su policía controla cientos de centros de detención, sólo los 'campos de re-educación a través del trabajo' tienen la capacidad de albergar alrededor de 300.000 personas.
El Informe de Países del Departamento de Estado de 2008 declara: “Algunos observadores extranjeros estiman que los adherentes de Falun Gong constituyen al menos la mitad de los 250.000 internos registrados oficialmente en los "campos de re-educación a través del trabajo" del pais...” [6]
Banco de donantes de órganos forzados
Un grupo extremadamente grande de gente sujeta al ejercicio de caprichos del poder del estado, sin recurso a ninguna forma de protección de sus derechos, provee una fuente potencial para la cosecha de órganos de los no dispuestos. Estos centros de detención no son sólo campos de trabajo. Son también potenciales bancos de donantes de órganos forzados.
Las investigaciones que condujeron al informe que David Kilgour y yo escribimos tuvo muchos momentos escalofriantes. Uno de los más perturbadores fue el descubrimiento de la masiva poblacion de no identificados en prision/detención/campos de trabajo. Practicante tras practicante que eran eventualmente liberados de la detención nos contaba sobre esta población. Una recolección de sus declaraciones está puesto en nuestro informe.
Lo que estos practicantes nos dijeron es que ellos se encontraron personalmente con los no identificados en la prisión en gran número. Nosotros nos hemos encontrado con muchos practicantes de Falun Gong que han sido liberados de la detención china. Aún así, excepto por esos detenidos durante los primeros días de la represión a Falun Gong, aún no hemos encontrado u oído de, a pesar de su gran número, un practicante liberado de la detención que se haya rehusado a identificarse en detención desde el comienzo hasta el fin del periodo de detención. ¿Qué sucedió con estos muchos practicantes? ¿Dónde están ellos?
Fui a Ginebra en noviembre de 2008 para reunirme con el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, sobre el informe del gobierno chino en cumplimiento de la Convención contra la Tortura. El Comité, en sus observaciones conclusivas de noviembre de 2008 escribió: “Notando la información de parte del estado sobre la Regulación Temporaria 2006 sobre Trasplantes de Órganos Humanos y la Ordenanza de Trasplante de Órganos Humanos 2007, el Comité toma conocimiento de los alegatos presentados al Reportero Especial sobre Tortura quien ha notado que un aumento de las operaciones de trasplantes de órganos coincide con 'el comienzo de la persecución [a practicantes de Falun Gong]' y quien ha pedido una 'explicación completa sobre la fuente de trasplantes de órganos' la cual podría clarificar la discrepancia y refutar los alegatos sobre la cosecha de órganos (A/HRC/7/3/Add. 1). El Comité está también preocupado por la información recibida sobre practicantes de Falun Gong que han sido sujetos extensivamente a tortura y malos tratos en prisiones y que algunos de ellos han sido usados para trasplantes de órganos (arts. 12 y 16).”
“La parte del estado debería conducir o comisionar inmediatamente una investigación independiente sobre los dichos de que algunos practicantes de Falun Gong han sido sujetos a tortura y usados para trasplante de órganos y tomar medidas, como sea apropiado, para asegurar que aquellos responsables de tales abusos sean procesados y castigados”. [7]
Nosotros somos independientes del gobierno de China y de la comunidad de Falun Gong. El Comité contra la Tortura no significó otra cosa diferente. Lo que ellos proponían fue una investigación independiente del gobierno de China con la cual el gobierno de China cooperaría no obstante, dando acceso al territorio chino, documentos, lugares de detención y testigos en China sin temor a intimidaciones o represalias”.
La reacción del gobierno de China a estas observaciones conclusorias fue esta: “Algunos tendenciosos miembros del comité, al esbozar las observaciones, eligieron ignorar los materiales sustanciales proveídos por el gobierno chino, citaron e incluso fabricaron información no verificada. Yendo contra la ética de la justicia y la objetividad, ellos intentaron politizar la revisión al ajustar algunos comentarios irreales y estigmatizados en las observaciones conclusorias, a las cuales China se opone firmemente”. [8]
La reacción del gobierno chino, al referirse a “algunos tendenciosos miembros del comité”, sugiere que algunos miembros del comité fueron tendenciosos y otros no. Aún así, las recomendaciones del comité fueron unánimes. O todos los miembros del comité fueron tendenciosos o ninguno fue.
El gobierno de China también hace acusaciones generales salvajes. Acusa al comité de fabricar información sin indicar cual información es la supuestamente fabricada. Ni indica cuáles son los comentarios en las observaciones conclusorias del Comité que el gobierno considera irreales y estigmatizadas.
A pesar de la vaguedad de la reacción, es aparente que el gobierno de China no aceptó las observaciones conclusorias del Comité en su totalidad. Cuando se trató de la Revisión Periódica Universal, un procedimiento del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en la cual el registro de los derechos humanos de cada estado miembro de la ONU se revisa periódicamente, el gobierno de China fue mucho más específico.
Fui a Ginebra otra vez, en enero este año e hice loby con los gobiernos para que mencionaran las violaciones identificadas en nuestro informe de cosecha de órganos cuando llegara el turno de China en el Grupo de Trabajo de la Revisión Periódica Universal. Al menos, pedí a los estados que pidieran el cumplimiento de China con los derechos fundacionales, el motivo que haría que las violaciones identificadas fueran imposibles. Muchos delegados hablaron sobre los derechos fundacionales durante las dos horas que el Grupo de Trabajo de la Revisión Periódica Universal dispuso para estos discursos, pero sin éxito. El gobierno de China rechazó virtualmente todos esos derechos.
China rechaza
El Grupo de Trabajo de la Revisión Periódica Universal terminó con un informe que tabula las recomendaciones de los estados que hablaron durante el debate. La reacción del gobierno de China, que siguió inmediatamente luego del informe, nos dió una idea clara de lo que habían significado sus palabras anteriores. Aceptó algunas recomendaciones, la mayoría, de otros grandes estados violadores que elogiaban al gobierno de China por sus esfuerzos y lo alentaban a seguir haciendo lo que estaba haciendo. Agregó que consideraría otras recomendaciones. Hubo también una larga lista de recomendaciones que el gobierno de China rechazó sin pensar.
En el Grupo de Trabajo de la Revisión Periódica Universal, Canadá recomendó a China implementar las recomendaciones del Comité contra la Tortura. El gobierno de China rechazó explícitamente, por escrito, esta recomendación.
Canadá, el Reino Unido, Hungría, la República Checa, Francia, Suecia y Nueva Zelanda recomendaron que China aboliera toda forma de detención arbitraria, incluyendo los campos de re-educación a través del trabajo. El gobierno de China dijo No a esta recomendación.
El trabajo forzado es un abuso de los derechos de aquellos en detención en China. También daña a los trabajadores alrededor del mundo, bajando los precios de productos que trabajadores gratis producen por el salario, contribuyendo al desempleo global en tiempos de crisis económica. Y establece el escenario para la cosecha de órganos de practicantes de Falun Gong.
Permitir a los extranjeros el acceso a lugares chinos de detención no es un fin en sí mismo. Es mas bien un medio que un fin, para asegurar cumplimiento con estándares internacionales, para asegurar que los abusos en detención no ocurran.
Algo similar puede decirse del trabajo forzado. Terminar con el trabajo forzado es un fin en sí mismo. Pero también es un medio para ese fin. Acabar con el trabajo forzado y permitir a investigadores independientes visitar lugares de detención serían pasos importantes conducentes al fin de la abusiva toma de órganos de practicantes de Falun Gong.
Canadá debería tener una legislación que prohíba la importación de bienes producidos a través de trabajo forzado. El gobierno de Canadá debería negociar un acuerdo con el gobierno de China comprometiendo al gobierno de China asegurar que los productos de trabajo en prisiones no se exporten a Canadá. El acuerdo debería permitir a los funcionarios canadienses tener acceso a los centros de producción chinos sospechados de exportar productos de trabajo forzado.
El hecho de que China no haya respetado acuerdos similares con los EE.UU. no es razón para abandonar el esfuerzo de detener la exportación de productos de trabajo forzado de China. Donde los esfuerzos de un país, los EE.UU., han fallado, los esfuerzos de muchos países pueden tener éxito. En cualquier caso, al final del día, cuando se trata de promover el respeto por los derechos humanos, no podemos nunca descansar con un no como respuesta.
|