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Por Don Robertson / el 20 de julio de 2009
Este 20 de julio se cumplen 10 años de persecución a Falun Gong en China. Los practicantes de Falun Gong y sus simpatizantes están conmemorando hoy el décimo aniversario de la persecución del régimen chino contra su práctica, una campaña que se ha denominado “El holocausto oculto”.
Dicha denominación fue mencionada el 15 de julio por John Deller, portavoz de Falun Gong, en un foro realizado en el Parlamento del estado de NSW en Sydney, Australia.
“Un holocausto se describe como cualquier masacre o destrucción masiva de la vida, y estoy seguro que ustedes estarán de acuerdo con que eso es lo que ha estado sucediendo en China”, dijo Deller.
El portavoz habló del desarrollo de Falun Gong y su posterior persecución en China. Recordó que en 1995, cuando la práctica se había difundido fuera de China, la primera conferencia de su fundador, Li Hongzhi, se realizó en la embajada china en Francia, invitado por el embajador del gigante asiático.
Según Deller, al contrario de lo que muchos creen, Falun Gong (también conocido como Falun Dafa) prospera en China, en particular mediante el sitio web Minghui, creado por los practicantes de Falun Gong para intercambiar información y exponer las atrocidades del partido comunista chino (PCCh).
“Es mediante el acceso a esta página web que los practicantes de Falun Dafa en China se han podido comunicar con el mundo exterior”, explicó.
Deller afirmó que en Minghui se publicaron 254.000 casos desde que la persecución empezó en julio de 1999, y que el sitio recibió más de 406.000 declaraciones solemnes de practicantes de Falun Gong diciendo que los documentos contra Falun Gong firmados por los practicantes mientras estaban bajo la presión de las autoridades son nulos y sin ningún valor.
“Esto nos da una idea de la magnitud de de la persecución”, aclaró.
El portavoz dijo que la persecución de Falun Gong tiene implicaciones para el mundo entero. El PCCh separó al pueblo chino de sus valores tradicionales y lo forzó a participar en la persecución a Falun Gong, y está tratando de hacer lo mismo en el extranjero.
“El partido comunista está tratando de llevar a Occidente por el mismo camino”, dijo. “Es básicamente un ataque a la moral humana”.
John Deller agregó que la persecución a Falun Gong es ilegal según las mismas leyes chinas, ya que las cortes no están autorizadas a aceptar los casos de Falun Gong y a los abogados no se les permite representar a los practicantes.
“Un infierno en vida”
Sobreviviente de un campo de trabajo forzado, practicante de Falun Gong y autora del exitoso libro Testigo de la historia, Jennifer Zeng describió la vida dentro del Campo Municipal de Mujeres de ‘Reeducación mediante el trabajo’ de Beijing, después de haber sido detenida en abril de 2000.
Ella fue torturada a fin de hacerla renunciar a su creencia en Falun Gong.
"Cuando la gente me pregunta cómo era la vida en el campo de trabajo forzado, solo puedo decir que fue un infierno en vida," dice la Sra. Zeng.
Dijo que recibió descargas eléctricas con picanas, que se le privó el sueño durante días y que fue forzada a colocarse en cuclillas durante horas bajo el sol. Zeng vio a una prisionera atada durante días a una cama, incapaz de moverse, causándole que la piel en las nalgas y la espalda se pudriera.
"Este tipo de abuso era muy, muy común en el campo", dijo Zeng.
También tuvo que trabajar sin parar durante días, desde las 5:30 a.m. hasta la 1:00 o 2:00 a.m., en la producción de suéteres, billeteras y peluches para exportar a países occidentales.
“Sabíamos que eran para los occidentales porque las tallas eran grandes”, agregó la escritora. “No eran para asiáticos”.
También le hicieron exámenes de sangre y rayos X. Con la evidencia pública de que los practicantes de Falun Gong son asesinados y sus órganos extirpados, Zeng se dio cuenta del significado de tales exámenes.
Investigación personal
El periodista Ethan Gutmann habló de su investigación sobre los alegatos de la sustracción de órganos y la falta de cobertura en los medios de comunicación occidentales.
“Después de que aparecieron las acusaciones sobre sustracción de órganos, el número de informes detallados de la prensa occidental se puede contar con los dedos de una mano”, dijo Gutmann.
El periodista entrevistó a más de 100 personas y se dio cuenta de que un gran porcentaje de ellos había sido sometido a “análisis de sangre caros e inexplicables” junto con exámenes físicos de córneas, órganos altamente codiciados en la industria del trasplante.
Los análisis descriptos se realizaron sin el correspondiente control de la boca, oídos y genitales, generalmente mucho más relevantes en un control de salud rurinario.
Según el reportero, el régimen no sabía qué hacer con decenas o incluso cientos de miles de obstinados practicantes de Falun Gong que se rehusaban a “reformarse”.
“Los practicantes de Falun Gong se habían convertido en el equivalente a bidones con fugas de residuos tóxicos”, dijo Gutmann. “Muy caros de mantener y demasiado peligrosos para liberar”.
Gutmann aseguró que estas personas anónimas y deshumanizadas se convirtieron en un blanco vulnerable para la sustracción de órganos.
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