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Por Shar Adams / el 20 de julio de 2009
La historia de un practicante de Falun Gong, a 10 años del comienzo de la persecución en China. En 2001, la policía especial secuestró a Frank Zhao en su casa cerca de Shanghai por practicar Falun Gong e informar a la gente acerca de la persecución en China. Estuvo detenido sin juicio alguno durante un mes, y luego le dieron un documento en el que se lo condenaba a dos años en un campo de "reeducación a través del trabajo".
Durante ese tiempo sufrió una tortura abominable, pero sobrevivió -muchos no lo logran. Frank relató a La Gran Época su experiencia y la razón por la cual continuó hablando sobre la persecución en China, aun sabiendo que las consecuencias podían ser graves.
Cuando empezaron a buscar practicantes de Falun Gong en las calles y las casas en la víspera de las Olimpíadas de Beijing, Frank Zhao se dio cuenta que debía salir de China. Ya había estado en un campo de trabajo forzado y sabía que no podía pasar por ello de nuevo.
“Me estaban buscando, la Oficina 6-10 nos buscaba a mí y a mi esposa, sentí el peligro de ser nuevamente secuestrado, así que no tuvimos otra opción”.
No está seguro de por qué fue tan afortunado, pero pudo huir a Australia, y una vez allí solicitó la condición de refugiado.
Dice también que el Tribunal de Refugiados hasta ahora ha sido muy amable.
“Les tuve que explicar muchas cosas porque a veces no pueden entender la persecución. Es demasiado cruel para creerlo - no pueden entenderlo”.
Una vez más y por suerte para Frank, había podido guardar una serie de documentos que confirmaban su permanencia durante dos años en un campo de trabajos forzados en Shanghai.
“Cuando estaba regresando a casa del campo de trabajos forzados, la policía local me dijo que vaya a su oficina y me preguntó por el documento. Yo sabía que no querían que tuviera alguna evidencia de ese tiempo en el campo de trabajos forzados”, explicó Frank.
Dijo que había escondido los papeles, sabiendo que podían ser útiles como evidencia.
Los otros papeles con su sentencia, una sentencia referente a que había quebrantado la ley y la estabilidad de la sociedad, incluían además una gran cantidad de difamación contra Falun Gong junto con la descripción de sus pertenencias, incluyendo la computadora y el recibo de los bienes que le incautaron, todo lo que le quitaron y que nunca le devolvieron.
El comienzo
Frank comenzó a practicar Falun Gong en 1996, mientras estudiaba en la universidad. Su salud no era muy buena en esa época, y había intentado toda clase de métodos para mejorar su resistencia, incluyendo correr, nadar y hacer ejercicios. También tenía una ansiedad crónica acerca de su futuro.
“La mayoría de la gente de China continental se preocupa por su futuro, su trabajo, la posición en la sociedad…y hacen muchas cosas malas en beneficio propio”.
Frank dijo que sintió que también se estaba volviendo así.
Pero cuando comenzó a practicar Falun Gong, no solamente mejoró su salud sino que empezó a ver las cosas de manera diferente.
“Sé que estoy vivo y que no persigo las cosas materiales. Sé que hay algo más que lo material y supe que era ser una buena persona practicando Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Estoy lllevando una vida muy, muy feliz”.
Esa felicidad, sin embargo, fue envidiada en China y, para Frank y para muchos miles de practicantes de Falun Gong, fue severamente desafiada al ser secuestrado en 2001 por los agentes de la oficina 610. Tenía 28 años.
La detención
“Fue una noche cuando estaba solo en casa; forzaron la puerta y se llevaron todas mis cosas. Me llevaron a un centro de detención por un mes y luego recibí una especie de sentencia que decía que estaba quebrantando la ley… y sentenciándome a dos años en el campo de trabajos forzados”.
En aquel momento él trabajaba para un importante proveedor de telecomunicaciones (Huawei, la compañía de telecomunicaciones más grande de China), con buena posición y buen sueldo, pero los guardias del centro de detención le dijeron que su vida estaba acabada y que, si no renunciaba a Falun Gong, pasaría el resto de su vida en un campo de trabajos forzados.
Nadie sabe exactamente cuántos campos de trabajos forzados hay en China, pero Frank sabe que hay por lo menos tres para hombres alrededor de Shanghai y que a él lo metieron primero en el Campo de Trabajos Forzados Nº 1 en las afueras de Shanghai, y en 2002 lo llevaron al Campo de Trabajos Forzados Nº 3 en los suburbios de Shanghai.
Los campos de “reeducación a través del trabajo" difieren de las cárceles solo en el hecho de que las últimas requieren una sentencia de una corte, explica Frank. También hay campos de trabajos forzados separados para los drogadictos. Frank dijo que el campo a donde lo llevaron primero había sido creado especialmente para los practicantes de Falun Gong y estaba lleno de hombres jóvenes y bien educados, muchos de los cuales tenían títulos de maestrías y doctorados.
No le gusta hablar de lo que pasó en el campo de trabajos forzados, dice que hay cosas que todavía no ha contado a su familia, pues sabe que los afectaría.
Dijo que había un tratamiento especial para los practicantes de Falun Gong, y uno era hacerlo sentar en un banco duro desde las 4 de la mañana hasta las 2 de la mañana del día siguiente, durante días. La sangre y el sudor hacían que la ropa se pegara y "su cuerpo le dolía mucho".
Menciona la picana eléctrica, pero no está dispuesto a continuar, y cuenta que fue llevado a diferentes secciones del campo, donde había grupos especializados que utilizarían diferentes métodos de tortura para hacerlo renunciar a Falun Gong.
Habló de la variedad de productos en los cuales se vio obligado a trabajar, y describe “muchos, muchos trajes para hombre” y bombillas eléctricas de 110 voltios. En China se usan 220 voltios, así que él sabía que eran para exportar, muy probablemente hacia Estados Unidos.
Diciendo la verdad
Cuando a Frank se le preguntó lo que mucha gente pregunta, por qué no hacía los ejercicios y la meditación tranquilamente en la casa sin que nadie supiera y por qué continuaba informándole a la gente sobre los practicantes de Falun Gong, sabiendo que podía ser secuestrado por la Oficina 610, Frank dijo tranquilamente: “Sí, sí, al principio tenía la misma idea, porque en China la persecución es muy dura y tenía miedo. Entonces al principio practicaba en casa”.
“Pero esa clase de vida no es la que estoy buscando”, dijo. “No puedo vivir así, me hace infeliz porque sé que Falun Gong es bueno, practicar Verdad, Benevolencia y Tolerancia no es nada malo. Es lo que todos los seres deberían practicar”.
China continental está “tan llena de propaganda y mentiras del partido comunista chino”, explicó. “Pero yo no puedo engañarme a mí mismo. No puedo vivir el resto de mi vida mintiéndome. Eso no es normal. Un ser humano no puede vivir así, así debo decirle la verdad a la gente”.
La Oficina 610 fue establecida en 1999 únicamente para controlar la persecución de Falun Gong. Además de su oficina central en Beijing, la Oficina 610 tiene ramas en ciudades, pueblos, agencias gubernamentales, instituciones y escuelas en China. En términos de su establecimiento, estructura, mecanismo de presentación de informes, operación y financiamiento, es una organización a la que se le permite existir fuera del marco establecido por el partido comunista y el régimen chino. Su poder excede lo que está oficialmente autorizado por la constitución china y otras leyes; además está libre de las limitaciones presupuestarias nacionales.
La Oficina 610 tiene un control total sobre cualquier cosa relacionada con Falun Gong y es una organización que Jiang Zemin, el ex dirigente de la China comunista, utilizó personal y privadamente para perseguir a Falun Gong.
Esta organización no tiene ningún fundamento jurídico. Es muy similar a la Gestapo de la Alemania nazi y al “Comité Central de la Revolución Cultural”, durante la Revolución Cultural en China.
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